| |
En mi calidad de responsable del Pap... digo,
de Códice estelar, y dado que siempre hacen falta artículos para ir
rellenando, he decidido en esta ocasión autoconcederme un rincón en cada
número. Van a ser batallitas, inevitablemente, qué vamos a hacerle. Lo
cual no es mala señal: he visto tanta gente nueva en convenciones por
aquí que puede que mis batallitas les resulten nuevas. Al fin y al cabo,
como dice el título de la sección, llevo sufridas/disfrutadas ocho de
las nueve convenciones celebradas desde 1991 (el ciclo actual, tras un
paréntesis de diez años), lo que creo que me pone en tercera posición
del ranking hispaconero sólo por detrás de Agustín Jaureguízar y
Juanma Barranquero... así que ya debo tener algo que contar.
Para empezar, me dirijo a
periodistas y visitantes casuales para un pequeño aviso: somos gentes
sensibles, castigados por los rechazos. Ya nuestras madres nos han
rechazado, pero sólo fueron las primeras: luego fueron los compañeros de
colegio, los de trabajo, y no hablemos de las novias y esposas (esos
sufridos seres a los que dedicaré comentario aparte). Por tanto, cuando
nos encontramos con que nos tratan como a creyentes en los marcianos o
seguidores de Leticia Sabater con orejas puntiagudas, nos ponemos a la
defensiva. Ello lleva a que en una de las mejores revistas del género,
Science Fiction Chronicle, haya incluso una sección fija titulada Us vs.
Then, que es un poco paranoico pero me vale como muestra.
Aquí va la última al respecto: en un libro
publicado por Espasa Calpe este año, Historia de la estupidez humana, del
catedrático de la Universidad de Barcelona Pedro Voltes, se cita la cf
como uno de los ejemplos de estupidez. Y se dice textualmente: “Tras los
intentos proféticos de Isaac Asimov al crear el género, éste ha
derivado en fantasías violentas y militares”. Por favor, antes de decir
tantas chorradas en tan breve espacio (el señor Voltes, sin duda, tiene
algo que decir sobre la estupidez...), preguntad. Gracias. |
Juicios tras ocho de nueve |