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Número 3

Traduciendo Snow Crash

Juan Manuel Barranquero
  Neal Stephenson es un escritor brillante y pirotécnico; del teclado de su ordenador brota una profusión de adjetivos precisos y metáforas chocantes que dibujan nítida y concisamente sus memorables personajes. Su atractivo no es cuestión de argumento (los suyos suelen ser sencillos) ni de ritmo (a menudo le falla) sino de tono, y naturalmente también de ese humor desenfrenado y a veces negro que se percibe en toda su obra.

Así pues, al enfrentarme a la traducción de su obra más famosa, Snow Crash, he tenido siempre bien presente que mi objetivo principal era mantener la viveza de ese tono, y que lo demás era hasta cierto punto secundario. Sin embargo, no esforzarse por traducir la plétora de nombres, neologismos e incluso juegos de palabras con las que Stephenson trufa su obra sería hacer un flaco servicio al lector, así que gran parte del proceso de traducción ha ido encaminado a encontrar una forma de transmitir toda esa información.

Las dificultades que presenta Snow Crash son muchas, no tanto en cuanto a neologismos, que los hay (como armorgel, loglo, burbclave, franchulate o metaverse, vertidos como armagel, loglo, barclave, fransulado y metaverso respectivamente) sino a la profusión de nombres propios, marcas y signos de identidad cultural que salpican toda la obra. Snow Crash es, en muchos sentidos, una novela profundamente norteamericana; la cultura de los EE.UU. y su desintegración forman una parte integrante del mensaje subyacente de la obra, y Stephenson la muestra (y ridiculiza) en los nombres de sus franquicias y barclaves: Buy ´n´ Fly, Snooze ´n´ Cruise, MetaCops, Cosa Nostra Pizza Inc., Reverend Wayne´s Pearly Gates, Fairlanes, Cruiseways, Hoosegow, etc. Dejar esos nombres sin traducir reforzaría el americanismo de la novela, pero a la vez robaría a los lectores no familiarizados con el inglés gran parte del humor burlesco del texto; además, varias de esas organizaciones juegan un papel destacado en la novela y parece obligado hallar un equivalente. Por otra parte, es difícil encontrar versiones de muchos de esos términos que no suenen ridículas en nuestro idioma. Por ejemplo, ¿cómo habría de traducirse MetaCops, sobre todo teniendo en cuenta que hay abundantes referencias a sus integrantes, los metacops? He optado por MetaPol y metapolis, pero antes de eso se barajaron todas las combinaciones imaginables de las palabras pasma, guripa, madero y otras expresiones de argot para referirse a la policía. ¿Y cómo denominar a los Enforcers, otro grupo parapolicial que también aparece con frecuencia en Snow Crash? Garantes del Orden (o, más brevemente, "garantes" a secas) es la mejor opción que he podido hallar. En algunos casos no hay soluciones fáciles ni elegantes, o las que hay no "suenan" convincentes a mis oídos; ese es el caso, por ejemplo, de Fairlanes (una empresa de autopistas) o de Buy ´n´ Fly (una franquicia para comprar sin bajarse del automóvil): para ambos nombres dispongo de varias opciones (como Bellasrutas o Compra y Tira), pero en el momento de escribir esto aún no he adoptado una decisión definitiva. En otros casos, no obstante, una solución se ha presentado por sí sola, bien por resultar muy adecuada o porque parece la única forma fiel (a juicio de un servidor, claro está): Snooze ´n´ Cruise se convirtió de inmediato en Soba y Sigue, y RadiKS Kourier System se transformó en Sistema de Korreos RadiKS, de forma que sus miembros, los Kouriers, han pasado a denominarse korreos. En algunos casos el nombre no importa tanto como su efecto, y así Rife Advanced Research Enterprises (RARE) probablemente se "traducirá" como Rife Advanced Research Organization (RARO); del mismo modo, el personaje femenino Y.T. (Yours Truly), cuyo nombre permite jugar en el original con su pronunciación (suena igual que whitey, que significaría "blanquecina") se convierte en T.A. (Tuya Afectísima), de posible (aunque forzada) confusión con "tía". Y sin embargo, el nombre de Hiro Protagonist (que suena exactamente igual que "héroe protagonista", y que de hecho lo es) se mantendrá sin cambios. La justificación de esta aparente incongruencia es que Y.T. (o T.A.) no deja de ser un apodo, mientras que resultaría extraño que un personaje de origen afroasiático tuviese el castellano nombre de Protagonista.

Otro problema al traducir Snow Crash ha sido el argot. El inglés es muy flexible a la hora de inventar o adaptar palabras para adecuarse a la aparición de nuevos conceptos; a menudo encontrar (o crear) un equivalente significativo para un lector castellano resulta complejo. Ni siquiera una consulta a una lista de correo de traductores profesionales ofreció un buen término para traducir el nombre de los thrashers, los integrantes del colectivo de (mono)patinadores. Tras muchas dudas he optado por llamarlos surfistas del asfalto, o en general surfistas, dado que ese es el enfoque con que son tratados en la novela. Y bimbo box, palabra con la que el autor designa los vehículos conducidos por automovilistas novatos, especialmente mujeres, ha pasado a ser bollicoche (de bollicao, chica joven generalmente atractiva) tras un breve intento de jugar con la palabra Barbie.

Una tercera dificultad está representada por las marcas comerciales (ficticias) y sus productos. Así, las gafas de visión nocturna Knight Vision (con un juego de palabras entre night, noche, y knight, caballero) quedarán en inglés a menos que se produzca una iluminación de última hora, mientras que el arpón magnético usado por los surfistas del asfalto, el MagnaPoon, se traducirá de forma evidente por magnarpón. Igualmente, las smartwheels sobre las cuales patina T.A. tienen una solución sencilla con intelirruedas.

No acaban ahí las complicaciones. Al buscar un equivalente para el nombre de un personaje denominado Fisheye, que habría preferido transformar en Ojos Fríos, no he podido dejar de lado que el mismo tiene un ojo de cristal, así que finalmente he optado por el más literal Ojo de pez. Y el singular Reason se ha convertido en Razones por... razones... que el lector comprenderá en su momento. La traducción natural de Rat Things, Cosas Ratas, me ha parecido tan cacofónica que he decidido robarle al famoso cómic Bone la denominación de sus monstruos, siendo conocidas pues como las Criaturas Ratas. Ante el dilema de cómo verter al castellano los términos que aparecen en este idioma en el original (en el primer capítulo hay dos ejemplos), he dejado peseta tal y como aparecía (aunque en cursiva) mientras que con Marca Registrada he usado el viejo recurso de hacer la traducción inversa, de forma que será Registered Trademark; en ambos casos, el ritmo y el tono del capítulo han marcado la pauta a seguir.

Podría citar muchos más ejemplos, pero no quiero convertir esto en una justificación de mi traducción ni convencer a nadie. En breve la novela estará al alcance del público y entonces cada cual podrá juzgar por sí mismo si el resultado es bueno o no; pero lo que sí debe quedar claro, en ésta como en cualquier otra traducción, es que, aunque las decisiones tomadas sean a menudo arbitrarias, casi nunca son irreflexivas. Por tanto, solo puedo desear que las mías contribuyan al disfrute de esta magnífica novela. Y si no es así, culpadme solo a mí.

Desventuras de un traductor

 
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