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Cuando los miembros de la AGASF presentaron en Burjassot su propósito de hacerse cargo de la HispaCon de 1999, lo hicieron con la humildad de quienes no saben a ciencia cierta hasta dónde pueden llegar con su trabajo, pero tienen clara la voluntad de poner su alma en el empeño. Hoy, un año después, sabemos que esas almas generosas se han esforzado en construir una Hispacon que todos recordaremos con una sonrisa de esas que no suben hasta el rostro pero, sin embargo, te iluminan por dentro. En ese recuerdo estaran estos dias en Santiago, la lluvia tras los cristales, la labor eficaz de los voluntarios, la coordinación sin crispación de los que han previsto todo y solo vigilan el suave girar de los engranajes. Sin camisetas distintivas o gritos de apoyo enfervorizados, los miembros de la AGASF han logrado mucho más de lo que prometiéron: un congreso modélico por su seriedad (incluso en aspectos tan elementales como conseguir que cada conferencia comience a su hora) y por la actitud de hospitalaria con la que hemos sido recibidos.
Poco queda por decir. Sobran las palabras altisonantes que se usan para agradecer y adular por mera correción política. Como vicepresidente de la AEFCF, en nombre de la junta, los miembros de la AEFCF y participantes en esta Hispacon 1999 no me queda más que daros las gracias por los dias de felicidad compartida con los que nos habeis obsequiado.
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