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Andas emborronado unos cientos de hojas y te das cuenta de que, en realidad, lo que quieres es que la gente te escuche, porque tienes algo que decir. Algo importante, cuanto menos para ti. Y cuando te desesperas porque los estudios, el trabajo o los compromisos no hacen más que devorar ese tiempo que tenías planificado para seguir garabateando con rabia, entonces es que crees, sinceramente, que también significará algo para los demás. Necesitas comunicarte, y para ello necesitas al menos dos personas.
¿Por qué ciencia ficción, o fantasía, o mejor: literatura fantástica? Esta es una pregunta clásica, incluso embarazosa, si quien la plantea luce una sonrisa socarrona como diciendo "eso no se puede comparar a la literatura". Bien, intentaré desmontar esa idea desde el humilde punto de vista de un principiante:
1. ¿Qué género literario, aparte del ensayo, no requiere de la imaginación o fantasía del autor? Entonces, ¿por qué despreciar un ejercicio imaginativo que va más allá del realismo, del costumbrismo, del mainstream?
2. ¿Qué mejor forma de tratar los grandes conceptos de la Humanidad (el poder, el amor, la pasión) que escogiendo el escenario más idóneo para ello, el que se ajusta a la trama, y no torturar la trama para que ajuste al escenario? Esto último formaba parte de la definición de cf que me enseñaron en el instituto.
Si cierto es que llegué a la cf, como la mayoría de veinteañeros, a través de la saga de Lucas, estas inquietudes que apuntaba más arriba me han hecho recalar en un proyecto, en una ilusión que no abandonaré nunca. Yo, de mayor, quiero ser escritor de literatura fantástica.
¿Y qué hay, hasta ahora? Unos premios escolares, una pausa de seis años a causa de los estudios, un retomar esa pluma olvidada en el cajón... Y, de sorpresa, un premio Domingo Santos. Lleno de ilusión, participé por segunda vez en el certamen. Una ilusión que acababa en el momento de dejar el cuento en el buzón, pues no creía que lo que escribía fueses demasiado bueno. Pero eso no fue excusa para no acercarme a mi primera HispaCon (Mataró, 97) y conocer a esa gente con la que compartes no solo aficiones, sino inquietudes.
Y, en el segundo intento, sobrevino la sorpresa. Los que asistieron a la entrega de premios en Burjassot aún se deben acordar de aquel chico que no supo encadenar dos palabras seguidas, abrumado por lo inesperado del premio, y cuya brevedad hacía honor al título escogido: "Palabras de silencio". Una historia escrita con más candidez que técnica, y con mucha, muchísima ilusión.
¿Cómo se gestó el relato? Además de las inquietudes que he comentado antes, también se mezclan sensaciones y, en este caso, retazos de un sueño. Un sueño con árboles, una leyenda trascendente, un aprendizaje y un desengaño. Después quise llevar esas ideas al terreno que más me gusta, cuestionar qué es la razón y quién la posee. En el fondo, y eso lo entendí al acabar la narración, está el hecho religioso, siempre presente en el ser humano, sea ateo, monoteísta o panteísta. Un hecho que, si nos paramos a pensar, ha sido el que ha conducido la Historia hasta nuestros días.
¿Qué supuso para mí ese galardón? Ánimos, muchos ánimos. Que quizá lo consiga, quizá lograré crear personajes adorables, u odiosos, pero no sosos; que quizá pueda embargar al lector de esas emociones que a veces cuesta encontrar en esta vida; que -ojalá- les haga meditar sobre la vida, la pasión, la muerte, el futuro... Y también supuso un recuerdo que llevo grabado, indeleble, en mi corazón. El que ni siquiera un Planeta (ejem...) podrá borrar.
Y, ahora, veo ese cuento (convenientemente retocado, gracias a los consejos de los editores) publicado en Artifex, y con él otro sueño cumplido. Y un acicate para esos momentos en que el papel está lleno de tachones, la pantalla está en blanco, y la cabeza dice "basta". Sé que habrá más días, y que la inspiración no se halla entre las cuatro paredes de un estudio sino (y es muy importante), en la calle, entre la gente, donde aprendo, aprendemos todos, algunos de los mecanismos que rigen en la vida. Sólo hay que captarlo, y aún fresco en la memoria plasmarlo en cuanto se tenga la oportunidad.
Espero muy pronto poder compartir con vosotros más historias. Muy pronto...
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Ganador del Domingo Santos del
pasado año |