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La cena oficial de la Hispacon 99 dejó satisfechos a casi todos los asistentes, y no sólo en el sentido alimenticio de la palabra. Durante el transcurso de la misma, celebrada en el Hotel Santiago Apostol, se entregaron los premios Gigamesh e Ignotus y se desveló el ganador del concurso Domingo santos. También hubo momentos emotivos en recuerdo a los ausentes.
El desembarco de la Hispacon en el comedor parecía un poco caótico al principio, pero tras esos primeros momentos de confusión todo el mundo reunió a sus grupúsculos y buscó la tabla más adecuada para sus pretensiones. Por todos lados se disparaban las cámaras inmortalizando el momento en el que el vino comenzó a desaparecer por las gargantas. A la entrada del hotel los asturianos repartían su informe de progresos nº0 de presentación de la cita del Hispacon 2000 en Gijón. Y en esto llegó la empanada y mandó comer.
Las tertulias regadas con vino y abastecidas con pulpo eran de lo más variado: el presidente de la asociación gallega, Juan Luis Pintos, y sus allegados charlaban sobre el acoso sexual en la universidad; en otra mesa se daban vueltas y más vueltas a la saga de los Aznar; en la mesa de la tertulia de Madrid se debatía sobre ordenadores y programas de diseño; la invitada de honor de Hispacon 99, Elia Barceló, fue una de las que más temas trató en menos tiempo: sobre su mantel se habló de reciclaje, de luchas entre departamentos universitarios y de Babylon 5; en otras mesas se trataban temas tan variopintos como las ucronías, la fusión entre entidades bancarias, las series televisivas de cf y las listas de Internet. El vino desaparecía al ritmo normal en estos casos.
Juan Luis Pintos afirmaba sonriente que "la muestra principal de respeto a nuestros invitados es darles de comer". Iñaki Fariña, secretario de la organización gallega, no tomaba más de dos bocados seguidos sin levantarse y recorrer la sala preparando la inminente entrega de premios. Rafael Marín, maestro de ceremonias de Hispacon 99, se levantó por encima de los comunes con ayuda de un perchero para mantener el equilibrio, o, usando sus propias palabras, "ayudado por la tecnología". Marín comenzó su discurso con un recuerdo emotivo al malogrado Alfredo Benítez, del que destacó su vertiente más humana y su aportación al mundo de la cf. La entrega de los premios Gigamesh llenó esta primera parte con los premiados o sus representantes haciendo los pertinentes paseillos. Después, Rafael Marín se bajó del perchero.
Uno de los momentos más esperados de la noche, el esconxuro da queimada, comenzó llenando la oscuridad de la sala con una música sugerente y profunda. La expectación impulsó a muchos a levantarse de sus sillas para no perderse detalle. Cubierto con un tradicional impermeable gallego, una coroza, y blandiendo una antorcha, entró en la sala Miguel Curra. Los flashes de las cámaras como relámpagos contribuían a crear la adecuada atmósfera de misterio. Con voz atronadora se recitó el esconxuro entre nubes de humo y reflejos de fuego. La ovación fue unánime.
Con la siguiente tanda de premios, los Ignotus, Julián Díez, recogió el correspondiente al mejor artículo y aprovechó para recordar el mérito de todos sus colaboradores así como a Ignacio Romeo, desgraciadamente fallecido, y a Juanma Santiago, que no pudo acudir a Santiago al estar tratándose una grave enfermedad.
Otro de los momentos más esperados, el fallo del premio Domingo Santos, llegó casi al final. Ramón Muñoz respiró aliviado tras aguantar estoicamente la lectura de los nombres de los finalistas. Como él apuntaba más tarde, "cuando oyes los nombres y ves que no estás ahí empiezas a dudar de tus posibilidades", Muñoz, ingeniero de obras públicas en su tiempo ocupado, como hombre de pocas palabras que sus amigos dicen que es, le costó soltarse a agradecer al jurado "su buen gusto en la elección".
Con los asturianos cantando el ineludible "Asturias" comenzó el desalojo de la sala y cada mochuelo se fue a su olivo, aunque hubo bandadas de ellos sobrevolando la noche compostelana hasta altas horas.
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Rafael Marín e Iñaki
Fariña, en la entrega de premios |