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El origen del universo y la fantasía ligada a la naturaleza son los pilares que sostienen la obra artística de Philippe Coriat, ilustrador francés de CF que expone estos días en Hispacon.
Coriat, que dice inspirarse en Lovecraft, busca "el contraste entre la oscuridad y la luz en sus pinturas" y emplea los más diversos materiales y procedimientos artísticos para expresar su idea del universo y de la evolución humana.
Los mundos imaginados por Coriat se plasman en series de dibujos, de manera que cada uno se incluye en el siguiente a modo de punto. Es necesaria una lupa para apreciar los trazos milimétricos de estos universos fantásticos que se introducen en otro dibujo, como si hubiesen sido devorados por éste.
Estos mundos, que se meten unos dentro de otros como muñecas rusas, le sirven a Coriat para expresar dos conceptos básicos. Uno de ellos es el hecho de que "el universo está conformado por pequeñas unidades que se organizan en sistemas más amplios". La otra idea que pretende expresar este artista polifacético pertenece al ámbito de la psicología y del existencialismo, se trata de que "cuando tenemos un problema, tenemos que analizarlo desde un punto de vista global para hacerlo más pequeño y encontrarle una solución. Se trata de volver al pasado y ver de dónde procede", comenta el artista francés.
"Crear seres fantásticos sin perder de vista la belleza y partiendo del mundo natural" es otro de los objetivos de Coriat en sus obras, para las que utiliza soportes que van desde el diseño digital hasta la escultura, pasando por la pintura al óleo, todas ellas centradas en la fantasía y en la ciencia ficción más próxima a la naturaleza. Los diseños del artista pueden verse en Internet en la dirección electrónica www.multimania.com/mystrav/ko/PAGE.HTML. La informática le permite jugar con el tamaño de sus dibujos y sobre todo les proporciona movimiento, pero Coriat prefiere "tocar sus obras, abrazarlas y tener la seguridad de que no van a desaparecer dentro de la pantalla". “El ordenador es simplemente una herramienta más”, afirma
Coriat.
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Philippe Coriat, frente al ordenador con que trabaja.
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