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Mi artículo de esta mañana ha merecido algunas respuestas por parte de ese creciente núcleo: el de las aficionadas de cf, que tienen por tanto sus propios acompañantes masculinos que sufren todo lo dicho. He de pedir disculpas, pero una vez más me temo que vivo anclado en el pasado. Bien es cierto que, solamente en la organización, hay más aficionadas de las que asistieron conjuntamente a las dos primeras Hispacones de la actual Era Galáctica (Barcelona 91 y Cádiz 92). Debo acostumbrarme a la situación.
En Barcelona, las chicas presentes (de más de 100 inscritos) fueron Angélica Gorodischer, Susana Vallejo, Cristina Macía y la desaparecida Pilar Lebón. En la siguiente creo que sólo estuvieron Susana y Elia Barceló. En el 93, se unieron otras valientes pioneras como Florence Behm, Cristina Xifra y Marisa Cuesta. Sólo esta y Elia nos acompañan en esta ocasión, a pesar de lo cual hay al menos otra docena de chicas, NUEVAS, tirando por lo bajo.
Todo esto me resulta nuevo, maravilloso pero un tanto difícil de asumir. ¿Dónde quedarían ahora clásicos de las Hispacones de los 70 como José Antonio Salcedo, coleccionista de revistas sobre luchadoras en el barro? Sin embargo, es un movimiento imparable. La tertulia de Barcelona está llena de chicas. En la de Madrid, que en toda la historia sólo ha tenido una, Gala, ahora acuden regularmente hasta tres pese a la presencia del incorruptible misógino Arsenal, e incluso dos de ellas están fundando un club de Babylon 5. Y la tertulia de Gijón está literalmente llena de chicas, no creo que por el encanto personal de Rodolfo Martínez y Javier Cuevas.
¿Dónde nos conducirán estas novedades? Sin duda a la normalidad, pero ¿es la normalidad algo característico de los aficionados de la cf? Noto en los ojos de algunos la pérdida de una libertad que les permitía desarrollar en las convenciones esa camaredería masculina de gimnasio mugriento tan característica del fandom. Todo sea en aras de la modernidad.
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Juicios tras ocho de nueve |