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Si yo pudiera, si quisiera, si tuviera talento, me embarcaría en la busqueda de los fantasmas que se esconden debajo de nuestras antiguas ciudades, algunas de ellas, como ésta, de ensueño, en sus alcantarillas, en sus torres de hortera y novísimo perfil y en sus estaciones de metro. Si pudiera hilar una palabra tras otra de forma hermosa o al menos consecuente intentaría contar lo que creo haber visto en sus parques, agachado en la noche, bebiendo de sus fuentes en la sombra. Recordaría por qué las antiguas murallas están rotas junto al río, por qué nadie entra en la casa gris de Fuenlabrada 34 desde que acabó la Guerra Civil, o qué se esconde detrás de los muy poco católicos dibujos grabados en la esquina norte de la catedral.
No sé si quiero, tal vez no puedo,y es casi seguro que carezco del talento para hacerlo. Para contarlo, para recordarlo y narrarlo, quiero decir.
Sí tengo seguro, en cambio, que me gustaría leerlo. Me gustaría pasar un día por una de las librerías que a veces te resguardan de la lluvia aquí en el norte y encontrarme, entre las portadas coloridas de tanto elfo comeflor y tanto dragón de garambaina alguno de esos escondidos, pero no inexistentes relatos nuevos.
Me gustaría, por favor, leer algo distinto, más cercano. Y no solo respecto a fantasmas y antiguas paredes olvidadas, sino también en el campo de las nanomáquinas, las nanofraguas, los nanoclones y las meganaves, con un poco menos de especulación técnica pura, por ejemplo, y un poco más de especulación profunda. Aquella que trata de lo que le va a pasar a la gente con todas esas nano megas corriendo por sus vidas, por ejemplo. Aquella de la que es capaz una antigua cultura que ha pasado ya casi por todo, y que es perfectamente capaz de imaginar, temer o soñar sobre lo que intuye que se le viene encima.
Me gustaría leer de verdad, si fuera posible, Literatura Fantástica y Ciencia Ficción española.Y no porque las otras -la otra -me sobre o me moleste, por supuesto, sino sencillamente porque me parece que me estoy perdiendo algo. Historias que dejen de parecer clones de otras historias pero que al mismo tiempo te sorprendan porque te han captado como hacía mucho que no te captaba una nueva historia. Miedos, sopresas, ideas, referencias, juegos de palabras que nadie haya tenido que traducir ingeniosamente porque no hubieramos captado nunca su sentido original sin dominar el idioma en el que venían escritas... Relatos, novelas o cuentos donde no haga falta explicar muchas cosas porque nos sean tan comunes que, sin darnos cuenta, hayamos crecido con ellas. Y también quién sabe, quizás, por favor, al fin un poco de originalidad.
Me gustaría empezar a encontrar un día cosas así. Y no en nombre de ningún mal entendido aldeanismo recalcitrante, ni de ningún sentido de lo propio exacerbado, sino precisamente en nombre de aquellos que se acercan a nosotros buscando la nueva mirada, un enfoque diferente y quizá refrescante, y acaban bostezando, hastiados, cuando se encuentran, como yo en las librerías, más de lo mismo.
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Escritor |